miércoles, 25 de abril de 2012

TRIBUS DEL AMAZONAS

Los awás





 Son algo menos de 360 y dependen por completo de la selva. Sus vidas, cuando les dejan, transcurren en contacto íntimo con la desbordante naturaleza del Amazonas. Cazan, pescan, recolectan frutos y, cuando viajan, llevan con ellos las brasas encendidas de su última hoguera para encender fuego en cada nuevo campamento.

Muchos son nómadas, y se mueven rápidamente por la selva en pequeños grupos de veinte o treinta personas. Viajan en familia, una familia de la que también forman parte los animales salvajes, que adoptan como mascotas aunque no las privan de su libertad. Así viene siendo desde hace incontables generaciones, y así debería ser durante muchas generaciones más. Sin embargo, eso no ocurrirá.

Los awás están a punto de desaparecer en medio de la indiferencia general. Son, hoy por hoy, la tribu más amenazada del mundo y viven literalmente rodeados y asediados por madereros ilegales que talan su selva; por ganaderos que invaden su territorio; por colonos que se establecen sin permiso y que van recortando poco a poco, inexorablemente, sus tierras. Muchos de los invasores, además, van armados. Y en una lucha desigual de pistolas y rifles contra arcos y flechas, los exterminan sin contemplaciones.

Hoy, los pocos awás que quedan están repartidos en cuatro territorios que, en teoría, han sido delimitados por las autoridades brasileñas y son zonas protegidas para su uso exclusivo. En realidad, la mayor parte de la selva de los awás está siendo sistemáticamente destruida e invadida de forma masiva. El Gobierno de Brasil ha fracasado de forma estrepitosa en su intento de expulsar, o de castigar, a los invasores.

Algunos de ellos (unos cien, aunque el número exacto no se conoce) han conseguido huir sin ser nunca contactados. Viven en los últimos reductos impenetrables de una selva que una vez fue suya y que siguen considerando su hogar. Sabemos de ellos solo a través del resto de los awás, los que sí han tenido algún contacto con nuestra civilización, que a veces se encuentran fugazmente con estos auténticos "fantasmas" de la selva. Pero los awás, tanto los unos como los otros, siguen huyendo, intentando sobrevivir. Aunque cada vez les quedan menos sitios a los que ir...

"Están talando ilegalmente la selva de los awás para obtener madera -dice el actor en el vídeo- . Cuando los madereros los ven, los matan. Sus arcos y flechas no son rivales para las pistolas.

Las mujeres amamantan a los monos

"Y no es que se hayan vuelto locas -explica una portavoz de Survival - sino que es una forma de compensar a la Naturaleza. Los awás cazan monos para comer, pero si matan madres con crías, las amamantan hasta que son adultas y las devuelven después a la selva. Luego siempre las reconocen y a las que han criado nunca las cazan. Resulta increíble cómo consiguen reconocerlas no sólo por su aspecto, sino por sus voces y sus ruidos en la selva".

Los awás, sin duda la tribu más amenazada de la Tierra. Corre riesgo de verdadero genocidio. Si no se hace algo, si sigue la desforestación, desaparecerán en pocos años".

8 comentarios:

  1. ¡Ay que gracia!

    Pobre gente, con lo felices que deben ser en la selva y no hay una ley que contemple su persecución y la invasión de su territorio.

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    1. Pues es la vida que conocen, Candela, y supongo que son felices. Ganas de "civilización" no creo que tengan, más viendo como son tratados. Y mira, ni conocen el catarro, un estornudo nuestro es para ellos un virus mortal. ¿Te das cuenta de que los "avanzados o civilizados" destruímos más que creamos?.

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  2. Lo tienen mal, lo que asombra es que aún queden algunos. Poco a poco o se integran o desaparecen.
    Saluditos.

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    1. Se irán adentrando cada vez más en la selva e impedirán que se acerquen a ellos. Aunque al paso que va avanzando el "progreso", terminarán destruyendo la Amazonia.

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  3. Tu post y el vídeo que lo acompaña me ha estremecido, me ha emocionado y me ha hecho regresar hacia mi pasado, cuarenta y cinco años atrás, porque yo tuve la dicha y el honor de compartir el pan y la sal con miembros de alguna de las tribus del Amazonas y Orinoco. Ya entonces el exterminio había comenzado tanto en Venezuela (delta del Orinoco) como en Perú (Iquitos, alto Amazonas) y también en Brasil (400 kilómetros río arriba desde Manaos).
    Para mi desgracia y vergüenza yo formaba parte de ese exterminio, puesto que en aquellos años era técnico de mantenimiento en las plataformas submarinas de sondeo petrolífero de la British-Petroleum, hasta que cansado y harto de ver tanto daño infligido a aquellas pobres gentes, solicité el traslado a plataformas de sondeo en mar abierto.
    Por eso te digo que soy testigo de cargo de muchas de las atrocidades que se han cometido en Amazones.

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    1. Oh, que vida más interesante has tenido, José Luis. Unos recorren el mundo y otros nos pudrimos en casa con agorafobia (como es mi caso). Con lo que a mi me gustan las "batallitas" sería bueno que nos contaras algunas.
      A veces es bueno mirar al pasado, pero no para reconcomerse, que eso es malo para la salud, sino para aprender de los errores cometidos y a estas alturas de la vida (porque ambos somos mayores) guiar a otros, aunque todo el mundo tiene que cometer sus propios errores para aprender de ellos.
      En la página de Survival hay muchos videos e historias de esos pueblos. A algunos les puede parecer aberrante que una mujer amamante a un mono, a mi me parece una comunión impresionante con la naturaleza. En su "pobreza o miseria" creo que son más felices que nosotros, pues solo toman de la naturaleza lo que necesitan mientras nosotros vivimos en un mundo de consumo rodeados de muchas cosas innecesarias que más que hacernos avanzar nos hacen retroceder. El día que venga un cataclismo que nos cambie la vida, la inmensa mayoría pereceremos porque no tendremos ni idea de como mantenernos.

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    2. Puedes creerme si te digo que mi vida no ha sido para nada interesante, sino más bien dramática en muchos de los tramos que me ha tocado vivir.
      No tengo "batallitas" que contar, porque mis batallas han sido y continúan siendo internas. Con todo y con eso, cada mañana me miro en el espejo con el convencimiento de haber hecho todo lo posible para ganarlas.

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El respeto es la base del entendimiento entre los seres humanos.